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La cadena de custodia.

Publicado 10/02/2018

cadena_de_custodiacadena_de_custodiaEn relación a la cadena de custodia, ha declarado la jurisprudencia que se viene entendiendo por la doctrina como “Cadena de Custodia", el conjunto de actos que tienen por objeto la recogida, el traslado y la conservación de los indicios o vestigios obtenidos en el curso de una investigación criminal, actos que deben cumplimentar una serie de requisitos con el fin de asegurar la autenticidad, la inalterabilidad o indemnidad de las fuentes de prueba. Se trata, como bien se ha dicho, «de un concepto surgido de la propia realidad, al que se ha teñido de valor jurídico».

Podemos definir la Cadena de Custodia como un procedimiento, oportunamente documentado, que permite constatar la identidad, integridad y autenticidad de los indicios delictivos, desde que son encontrados hasta que se aportan al proceso como pruebas.

Por ello, en la Cadena de Custodia, a la que podría denominarse «hoja de ruta de la prueba», cada persona que tiene contacto con la evidencia se convierte en un eslabón garante de su resguardo. Se permite así comprobar la trazabilidad que siguen los elementos o fuentes de prueba, las condiciones adoptadas para su salvaguarda y las personas encargadas de su custodia.

En nuestro sistema jurídico procesal, la cadena de custodia  es el procedimiento documentado a través del cual, se garantiza que lo examinado por el perito es lo mismo que se recogió en la escena del delito y que, dadas las precauciones que se han tomado, sea por la policía judicial, sea por los peritos, sea por el Juez, no es posible el error o contaminación y así es posible el juicio científico del perito que adquirirá el valor de prueba. Así resulta de los  arts. 326,  292 ,  770.3  y  338 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Constituye, por ello, un elemento relevante el control de la trazabilidad.

En mi experiencia como perito en telemática forense, la Cadena de Custodia es el proceso con mayor importancia en una investigación. En telemática forense, la volatibilidad de las pruebas es muy crítica y su naturaleza, en la mayoría de los casos, de tipología lógica y no física, hace mayor esta criticidad.  Y por tanto es necesario ser extremadamente cuidadosos y escrupulosos a la hora del tratamiento de las pruebas y su conservación en cadena de custodia.

Otro extremo a tener en cuenta en la obtención de las pruebas que se van a someter a cadena de custodia, es la obtención de dichas pruebas. La Ley de Enjuiciamiento Civil, en el Articulo 335 indica que cuando sean necesarios conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias relevantes en el asunto o adquirir certeza sobre ellos, las partes podrán aportar al proceso el dictamen de peritos que posean los conocimientos correspondientes o solicitar, en los casos previstos en esta ley, que se emita dictamen por perito designado por el tribunal.

Pues bien, en un procedimiento reciente en un Juzgado de Familia en el que se juzgaba una posible impugnación de una herencia, la parte actora aportaba un acta notarial conteniendo fotografías y conversaciones de Whatsapp. Curiosamente, el Tribunal en 1ª instancia admitió estas pruebas como válidas sin tener en cuenta la citada LEC y la contrapericial presentada por mí como perito de parte del demandado, en la que se hacía constar la invalidez de esta prueba por dos motivos:

1.- No estaba amparada por un perito judicial como marca el Articulo 335 de la LEC.

2.- Falta de Cadena de Custodia pese a que el Notario era fedatario público, pero no está capacitado para determinar la validez de una prueba en concreto y por tanto no podía dar fe de Cadena de Custodia.

Como se afirma en la sentencia AP Madrid Sección 29ª, número 2/17, de 11 de enero, en nuestro sistema jurídico procesal la cadena de custodia  es el procedimiento documentado a través del cual se garantiza que lo examinado por el perito es lo mismo que se recogió en la escena del delito y que, dadas las precauciones que se han tomado (sea por la policía judicial, sea por los peritos, sea por el Juez) no es posible el error o contaminación y así es posible el juicio científico del perito que, tras su ratificación en Juicio, adquirirá el valor de prueba. Así resulta de los   arts. 326 ,292  770.3 y  338 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Deben examinarse los momentos de recogida, custodia y examen de las piezas de convicción o cuerpo u objeto del delito a efectos de determinar la corrección jurídica de la cadena de custodia. Lo hallado debe ser descrito y tomado, puesto en depósito y analizado, con las debidas garantías. En el procedimiento mencionado, las pruebas aportadas carecían de las citadas garantías.

El Tribunal Supremo no mantiene una concepción formal, sino material de la Cadena de Custodia. Así ha establecido que la integridad de la cadena de custodia  debe garantizar que, desde que se recogen los vestigios relacionados con el delito hasta que llegan a concretarse como pruebas en el momento del juicio, aquello que se ha recogido y aquello sobre lo que recaerá la inmediación, publicidad y contradicción de las partes y, en definitiva, el juicio del Tribunal, es lo mismo.

La L.E.Criminal no contiene una regulación unitaria y sistemática sobre los requisitos y garantías de la Cadena de Custodia, lo que sería deseable, si bien regula de manera dispersa algunos aspectos relativos a esa materia. Aun cuando no existe una normativa reguladora expresa, de las exigencias mínimas garantizadoras formalmente de la indemnidad de la Cadena de Custodia, las nuevas reformas normativas, la doctrina y la jurisprudencia han construido un cuerpo jurídico que se atiene a la normativa internacional en la materia y cohonesta con la Recomendación del Consejo de Europa de 30 de marzo de 2004.

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