La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

La vuelta al cole.

Publicado 16/09/2017

Comienza un nuevo curso. Amigos nuevos. Teléfonos nuevos para algunos. Ordenadores o tablets para otros. Los niños más pequeños tienen su primer móvil. Muchos de ellos se adentrarán en el ciberespacio sin prácticamente ninguna defensa ante riesgos mucho mayores que los que en principio pueden parecer.

Los principales problemas relativos a la utilización de Internet por parte de menores radican en la ingenuidad, buena fe o simple desconocimiento de lo que puede esconderse al otro lado de la red.

Otros niños, independientemente del software de seguridad que tengan instalado en sus móviles, sufrirán acoso escolar o cyberbullying. Otros tantos, en número mucho mayor, serán acosadores activos o pasivos.

Tanto es así, que en varias publicaciones se comenta que entre un 5% y un 10% de todas las conversaciones que se producen en redes sociales entre adolescentes contiene mensajes que podrían ser identificados como cyberbullying.

Además, 1 de cada 4 casos de acoso escolar se comete a través de alguna aplicación como Whatsapp, Instagram o Facebook. Por tanto, hay un gran porcentaje de posibilidades de que nuestros hijos sean acosados o sean acosadores.

¿Víctima o acosador?

Por desgracia, el ciberacoso no es menos grave que el acoso escolar. Aunque no haya agresiones físicas, las consecuencias psicológicas pueden ser incluso mayores. En varios países ya se han producido suicidios. ¿Qué efectos puede tener un comentario denigratorio en una página web que todo el mundo, en sentido literal, puede ver? La inmediatez y el alcance de Internet hacen que “las agresiones” sean sencillas de realizar (apoyadas en un supuesto anonimato y en la falta de percepción del daño causado al no ver a la víctima) y, al mismo tiempo, que tengan unos efectos potenciales devastadores.

“La mayoría de los padres teme que alguno de sus hijos pueda ser víctima del cyberbullying. Pero muy pocos son los que se paran a pensar si hay alguna posibilidad de que sean los acosadores. Es de vital importancia que los padres auditemos absolutamente todo lo que hacen nuestros hijos en los entornos virtuales. Así y solo así nos evitaremos disgustos que se evitan con un control rutinario”, advierte Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager en Panda Security.

¿Cómo saber si mi hijo es un cyberbully?

En muchas ocasiones, los niños ni siquiera son conscientes de que ciertas actitudes pueden ser consideradas como acoso escolar. El control de sus teléfonos tiene que ser una de las rutinas que los padres tienen con sus hijos. Al igual que hay que preguntarles a la vuelta del cole si tienen deberes, hay que mirar en su móvil con total normalidad.

Debemos enseñar a nuestros hijos que subir o compartir contenido a las redes sociales en los que se mofan de otro niño, porque ‘como son graciosos, obtendrán muchos “likes“, es una actitud totalmente inaceptable que puede traer consecuencias muy graves.

En este sentido, es crucial mirar además de los muros de las redes sociales, las conversaciones privadas y en grupo. No debe hacerse como si se estuviera espiando el dispositivo del menor, sino como parte de su formación, debe ser algo similar a “preguntarle la lección para ver si se sabe bien el examen del día siguiente”.

Una manera de prevenir los comportamientos agresivos y ofensivos en las redes sociales por parte de los padres, es dotar a los hijos de habilidades para la vida. Las escuelas, por su parte, tienen la labor de introducir en sus programas espacios en los que además de conocimientos, también se dote a los alumnos de habilidades para la vida. Tener una educación acompañada de éstas, permitirá a los hijos y estudiantes llevar una mejor trayectoria académica y social, lo cual se verá reflejado en los espacios donde convivan con otras personas, incluyendo el ciberespacio

Los videojuegos, una fuente potencial de ciberacoso

Todos los dispositivos conectados a Internet en los que los niños puedan hablar con otros chicos de su edad pueden albergar algún tipo de acoso. Los videojuegos no son una excepción. De hecho, son una importante fuente de acosos porque los padres desconocen, en muchas ocasiones, que los menores pueden insultar a otros por no ser tan hábiles en el juego como otros, o simplemente, pueden organizar partidas entre varias personas para humillar a otra.

En definitiva, a la hora de hablar de la seguridad de los menores, es imprescindible hablar de los telefonos móviles con todo lo que ello implica, en especial lo relacionado con la intimidad y priva- cidad; por tanto, es importante la concienciación en este sentido, y no sólo de los adultos, sino so- bre todo de los menores. Hay que educar en este sentido y conocer los riesgos a los que se está expuesto. También hay que saber controlar que momentos son buenos para estar con el teléfono y educar en un uso responsable del mismo. Con todo esto, la mejor medida de seguridad es la concienciación adecuada acerca de los peligros que el uso de las nuevas tecnologías implica.

Compártenos en tus redes

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?