La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Las estafas a un click de ratón.

Publicado 11/03/2018

Los delitos de estafa tratan de hechos que tienen como denominador común que producen un perjuicio patrimonial mediante la ejecución de una conducta engañosa. En el delito de estafa el bien jurídicamente protegido siempre es el patrimonio ajeno en cualquiera de sus formas, bienes muebles, inmuebles, o derechos y son estos bienes o derechos los que representan el objeto material del delito.

En el delito de estafa desde una perspectiva global se puede diferenciar básicamente en dos tipos diferenciados: la estafa clásica como tal, art. 248.1 del Código Penal y las especializaciones informáticas o electrónicas que tienen su reflejo en el art. 248.2 del Código Penal, en el cual se dedica tres definiciones conceptuales diferentes y especializadas para poder encuadrar el amplio abanico de estos delitos tecnológicos.

De las características del delito de estafa se pueden extraer los elementos básicos que lo definen:

  • La existencia de un engaño.
  • El ánimo de lucro de quien lleva a cabo el engaño.
  • La existencia de un desplazamiento patrimonial no consentido.
  • La realización del desplazamiento patrimonial en perjuicio de un otro.

De los cuatro elementos de estafa destaca el “engaño” como esencial y definitorio, el cual, para ser considerado como tal ha de ser un engaño antecedente, bastante y causante, es decir, idóneo, relevante y adecuado para producir e inducir al error a la víctima, sin engaño no puede haber fraude ni estafa.

En estas situaciones se puede considerar que los medios informáticos son meros elementos participantes como herramientas de apoyo de las cuales hace uso el estafador, tales como Correos electrónicos, mensajería instantánea, comunicaciones telefónicas, fotografías, documentos, etc.

La definición del concepto de estafa informática (o fraude informático, según conceptos doctrinales) se puede definir como “la producción de un daño patrimonial cuantificable mediante un comportamiento externo, impropio de un proceso automatizado informático, que altera los datos gestionados por éste, con ánimo de lucro y en perjuicio de un tercero”.

Es evidente que existe una diferenciación básica entre el delito de estafa clásico y el delito de estafa electrónica o informática y el porqué de la necesidad de adaptar el concepto de este delito a la nueva realidad generada por las nuevas  tecnologías.

El elemento principal del delito básico, el “engaño”, se ha visto reemplazado por el concepto de “manipulación informática o artificio semejante”, pero inequívocamente la misión y objetivo principal es la estafa.

En estas situaciones se puede considerar que los medios informáticos son los principales elementos participantes como herramientas posibilitadoras de las cuales hace uso el sistema ideado/diseñado por el estafador en el momento exacto de producirse el hecho de la estafa de la víctima.

Desde el punto de vista de la víctima los medios de prevención que se han de aplicar en cada caso difieren aunque el sentido común es un elemento que siempre está presente.

En muchos casos de estafa o fraude digital no es sencillo recopilar las pruebas del delito, las cuales son necesarias para presentar ante un juez. Ante esta necesidad de extraer pruebas con validez legal de los dispositivos, surge la informática forense y los peritos informáticos, los cuales extraen las evidencias del delito digital ante un notario, otorgándoles validez legal con cadena de custodia, para poder ser presentadas en un juicio.

La figura del perito informático entra en juego cuando existe un procedimiento judicial en el ámbito tecnológico. En el momento en que es necesario defender ante un juez una prueba y ayudarle a entender la validez de la misma, la figura del perito en telemática forense se hace imprescindible.

Compártenos en tus redes

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?