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Sexting en un Chat , Menores delincuentes.

Publicado 15/07/2017

sextingsextingSi bien el sexting no es un fenómeno únicamente extendido entre los más jóvenes, y de hecho, es una práctica que se encuentra muy extendida entre los adultos, está claro que en los menores de edad concurren ciertas características que agravan la situación. De forma habitual, los chicos y chicas no consideran la pérdida de privacidad que supone la publicación de imágenes de contenido sexual ni evalúan las consecuencias de que éstas acaben en los dispositivos de otras personas, sean conocidas o no.

La Guardia Civil descubre a cuatro menores, dos de ellos con menos de 14 años y por lo tanto no imputables penalmente, por difundir fotos de menores semidesnudas en un grupo de mensajería instantánea en el que participaban 80 jóvenes de Las Rozas (Madrid), así como en redes sociales.

 

Según la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, los identificados cometieron un delito de revelación de secretos en el marco del denominado "sexting", envío de contenidos de tipo sexual.

La Guardia Civil constató que en los móviles intervenidos a los implicados había fotos de numerosas chicas menores de edad desnudas y con poses un tanto subidas de tono.

El instituto armado supo de la existencia del citado grupo de WhatsApp por un aviso de un centro educativo de la citada localidad de Las Rozas y se entrevistó con las alumnas. Una de ellas explicó que los vídeos de carácter sexual que habían enviado a los amigos a través de una red social habían sido difundidos luego en un grupo de mensajería en el que había más de 80 menores de la localidad.

Los agentes intervinieron los móviles de 3 menores que integraban el grupo de WhatsApp y tomaron declaración a otros varios adolescentes, localizando así a varias menores de edad que estaban siendo víctimas de la difusión de sus fotografías y vídeos. Cinco de estas jóvenes denunciaron los hechos.

La Guardia Civil encontró en uno de los móviles investigados fotos y vídeos de "numerosas" menores y niñas desnudas y de decenas de chicas practicando sexo con más niñas y niños menores de edad.

El sexting consiste en la difusión o publicación de imágenes o videos de tipo sexual, producidos por el propio remitente, principalmente a través del teléfono móvil o por otros dispositivos tecnológicos.

El término sexting es un anglicismo que proviene de dos vocablos: “sex” (sexo) y “texting” (envío de mensajes de texto a través de los teléfonos móviles); en español también se conoce como sexteo. Esta práctica se populariza a partir del 2005 en países como EEUU, Canadá, Gran Bretaña y Australia, y como otras prácticas anglosajonas, pronto se extendió a Latinoamérica y a España.

Aproximadamente, el 6 % de los menores entre 12 y 18 años han sufrido alguna forma de ciberacoso sexual en algún momento de su vida. Haber sido acosado de forma reiterada con mensajes de carácter sexual a través de Internet o del teléfono móvil es la forma más frecuente, hecho que sufren especialmente las chicas. También son ellas las que tienen el doble de probabilidad de verse obligadas a enviar fotografías de naturaleza sexual.

Es importante destacar que las imágenes o vídeos son realizados por el mismo remitente de forma voluntaria, o bien son realizados por otra persona, pero quién las protagoniza presta su consentimiento para ello, al menos de manera inicial. Es lo que se conoce como “sexting activo”, en el que el protagonista de dichas imágenes aparece en fotos o vídeos en posturas provocativas o inapropiadas. Por su parte, se conoce como “sexting pasivo” al acto de recibir las imágenes.

En la adolescencia concurren una serie de circunstancias, tales como la revolución hormonal, química y psicológica de los jóvenes, la necesidad de autoafirmación, de definición sexual y de pertenencia a un grupo, que los hacen más propensos a situaciones de sobreexposición en temas sexuales, especialmente en el entorno cercano entre iguales, a quienes consideran importantes para su definición y encaje social. Por este motivo, y a pesar de los riesgos que supone la extensión de la práctica del sexting, se sigue practicando entre los menores de edad.

El sexting puede tener consecuencias imprevistas para quienes tomaron las imágenes o los vídeos, especialmente cuando el caso se convierte en algo público.

La “superioridad tecnológica” de niños, niñas y adolescentes, tanto en el colegio como en el instituto, les lleva a no pedir ayuda o consejo a sus mayores cuando las consecuencias de sus actos, como en el caso del sexting, se convierten en un problema. Creen saberlo todo, lo que unido a su menor conciencia del riesgo, el exceso de confianza tecnológica y la necesidad de pertenencia e identificación grupal, puede aumentar los peligros que entrañan las prácticas de realización de imágenes y vídeos de índole sexual y su posterior envío.

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