La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Aportación de pruebas en los tribunales de Justicia

Publicado 15/09/2021

Las Tecnologías de la Información han revolucionado nuestras vidas en todos los sentidos y como no podía se de otra manera, la justicia y su aplicación en los Tribunales ha tenido unas modificaciones conceptuales de muchísimo calado.

Mensajes, conversaciones en RRSS, correos electrónicos, WhatsApps, publicaciones, WEB’s, vídeos, fotografías digitales, audios, capturas, anuncios en Internet… Cada vez más a menudo, las pruebas digitales copan los argumentos de los letrados de España.

 Pasamos por una época convulsa con respecto a estos temas, cuando un chaval de 14 años puede invertir unas horas de su tiempo entre tutoriales y acabar sabiendo cómo falsificar una prueba informática. Con semejante inseguridad, ¿qué juez se arriesgaría a dar por buena una prueba tan fácilmente falsificable?

Las evidencias informáticas conllevan ciertos problemas de cara a garantizar su carga probatoria:

  • Documentabilidad: No todas las evidencias pueden ser transcritas a papel. Por ejemplo, copiar el texto de un correo electrónico y presentar el documento en folios, elimina multitud de datos adjuntos que suelen ser fundamentales en una investigación.
  • Databilidad: Es la capacidad de garantizar, sin el más mínimo atisbo de duda, la fecha en la que se realiza la obtención de una evidencia.
  • Integridad: Hablamos ahora de la característica que determina que una prueba no ha sido alterada entre el instante en el que es adquirida y el momento en el que llega a Su Señoría.
  • Autenticidad: Esta es la cualidad de certeza. Pone en entredicho si la prueba aportada o la copia entregada al tribunal es veraz o ha sido fabricada.

¿Y cómo afrontan toda esta casuística las personas que se lanzan a un litigio judicial enarbolando pruebas digitales?

Entrega de las pruebas sin certificar: Suele fallar la documentabilidad (la parte interesada no sabe qué datos ocultos no ha copiado correctamente o no entrega copias, si no originales en formatos no manejables en los tribunales. La databilidad, la fecha de adquisición no está asegurada más que por el testimonio del interesado. La integridad, no ha existido cadena de custodia y la parte interesada ha podido alterar la evidencia. Lla autenticidad, (nadie certifica que esos WhatsApps, mensajes, conversaciones en RRSS, correos electrónicos, publicaciones, WEB’s, fotografías digitales, vídeos, audios, capturas o anuncios de Internet, que entrega la parte interesada, no hayan sido fabricados por la misma. ¿Resultado? La inadmisión casi asegurada, incluso antes de comenzar el procedimiento y, en caso contrario, la desestimación totalmente asegurada a lo largo del proceso a instancias de la parte contraria.

Imprescindible, peritaje informático: La documentabilidad queda totalmente solucionada, es el perito el que plasma la evidencia, y él sabe como transcribirla de manera oportuna y qué información es necesario salvaguardar, recogiéndola por entero en su informe pericial, que además es un formato afín a los jueces y aceptado en los tribunales. Una evidencia, debidamente peritada, sigue conservando carga probatoria incluso tras su borrado o su fin de existencia programado. La databilidad queda indudablemente garantizada bajo signatura del perito, utilizando firma digital con fecha de rúbrica. La integridad se muestra completamente avalada mediante una rigurosa cadena de custodia.

Tanto la datación como la integridad pueden ser reforzadas con certificaciones que estén a disposición del experto. La mejor opción es escoger a aquellos que cuenten con el uso de certificados de prestadores de servicios electrónicos de confianza cualificados por el Ministerio de Asuntos Económicos y de Transformación Digital. Por último, la autenticidad queda certificada a nombre del experto.

¿Resultado? Una prueba documentada, fechada, custodiada y certificada por un perito no podrá ser anulada, salvo que otro perito encuentre mejores argumentos en tal sentido. Esto se conoce como “contrapericial”

En nuestro sistema judicial existen cuatro medios de prueba: confesiones, testificales, documentales y periciales. La única que no es puesta en duda por Su Señoría, salvo contrapericial sujeta a un mejor criterio, es esta última. La prueba pericial, es un medio de prueba en el cual, se aportan “conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias relevantes en un asunto o adquirir certeza sobre ellos” (artículo 335.1 LEC). En un juicio es uno de los elementos determinantes para la decisión final que tome el juez.

Atendiendo a la Ley de Enjuiciamiento Civil antes citada LEC, en sus artículos 340 y 341, puede hacer un informe pericial el profesional que disponga del título oficial correspondiente a la materia de estudio. En este caso que nos ocupa, profesional titulado en Informática y/o Telecomunicaciones.

Compártenos en tus redes

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?