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Decálogo para prevenir el ciberacoso entre menores

Publicado 30/11/2021

El ciberacoso es el acoso que tiene lugar en dispositivos digitales, como teléfonos celulares, computadoras y tabletas. El ciberacoso puede ocurrir mediante mensajes de texto, textos y aplicaciones, o bien por Internet en las redes sociales, foros o juegos donde las personas pueden ver, participar o compartir contenido. El ciberacoso incluye enviar, publicar o compartir contenido negativo, perjudicial, falso, o cruel sobre otra persona. Esto puede incluir compartir información personal o privada sobre alguien más, provocándole humillación o vergüenza. Algunos acosos por Internet pasan a ser un comportamiento ilegal o criminal.

Cada vez más jóvenes están implicados en casos de acoso a través de los medios digitales, debido al uso extensivo y al anonimato de la red. El ciberacoso o ciberbullying es una realidad desgraciadamente más común en las aulas.

El ciberacoso tiene inquietudes únicas que pueden ser:

  • Persistentes: los dispositivos digitales permiten la comunicación inmediata y continua las 24 horas del día, por lo que puede ser difícil hallar alivio para los niños que sufren acoso.
  • Permanentes: la mayoría de la información que se comparte electrónicamente es permanente y pública, si no se reporta o elimina.
  • Difíciles de notar: es posible que los maestros y padres no hayan oído sobre o visto ocurrir el ciberacoso, por lo que es más difícil de reconocer.

Las redes sociales y los nuevos dispositivos móviles tienen múltiples ventajas, pero también son un terreno fácil para los ataques, las amenazas y las coacciones entre menores gracias a su supuesta invisibilidad e incluso anonimato. He aquí el Decálogo de buenas prácticas para prevenir esta lacra social:

1.- No compartir datos personales ni fotos íntimas con conocidos ni desconocidos.

2.- Es aburrido para todos, pero no por ello menos útil. Dedícar un tiempo a analizar los ajustes de privacidad de las cuentas y que solo sea visible la información que realmente se quiere.

3.- No prohibir el uso del ordenador, el móvil o internet. Es mejor hablar con ellos sobre su uso positivo y beneficios así como sobre cuáles son sus riesgos y peligros. La comunicación y la confianza siempre son las mejores armas.

4.- Utilizar programas de control parental o colocar el ordenador en una zona común de la casa. También es interesante marcar horarios de uso de internet y los dispositivos móviles.

5.- No hacer en el mundo online lo que no haría en el offline, es decir no envíar fotos comprometidas ni distribuir a la ligera datos personales.

6.- Concienciar de que hay que contar hasta 10 antes de contestar. Ante un mensaje preocupante o intimidatorio siempre es mejor no contestar.

7.- Si el contenido es dañino, es importante que sepan que pueden hablar con sus padres y ponerse en contacto con los administradores de las páginas webs o redes sociales para denunciar y pedir que los eliminen.

8.- Ante cualquier duda de acoso, el mensaje más claro para los jóvenes es que acudan directamente a sus padres y profesores.

9.- La máxima más importante: si te acosan, denuncia. Y si acosan a otro y lo estás viendo, hazlo también y apóyale.

10.- No borrar las pruebas, pueden ser muy útiles para una denuncia.

Las víctimas del ciberacoso o ciberbullying, una vez que ha cesado éste, deben de aprender poco a poco a recuperar su autoestima así como la confianza en las relaciones interpersonales. Se trata de un proceso lento, que dependerá mucho del tiempo en que ha estado expuesto al acoso y de las consecuencias que se han producido en su personalidad.

Será preciso en todo caso que la víctima del ciberacoso esté acompañada en este proceso por un psicólogo, que le enseñará y ayudará a enfrentarse a situaciones de estrés, a la vez que trabaja para reforzar su autoestima, buscando además la rehabilitación de las relaciones sociales, así como volver a recuperar un normal desempeño en sus tares académicas, para lo cual se utilizarán una serie de técnicas como:

  • Entrenamiento en inoculación de estrés.
  • Terapia congnitivo-conductual.
  • Terapia ocupacional.

Igualmente el tratamiento puede implicar el uso de psicofármacos para tratar los trastornos que pudieran haber surgido por el ciberacoso, con el objetivo de reducir sus síntomas, empleando para ello antidepresivos o ansiolíticos según sea el caso, reduciendo su dosis a medida que la persona va recuperando el control de su vida y de sus sentimientos, volviendo a llevar una rutina lo más normal posible.

Todos los estados cuentan con leyes que obligan a las escuelas a responder ante el acoso. A medida que el ciberacoso se hace más frecuente con el uso de la tecnología, muchos estados ahora incluyen el ciberacoso o mencionan delitos de ciberacoso en dichas leyes. Las escuelas deben tomar medidas como lo exige la ley, o con normas escolares o locales que les permitan disciplinar o actuar de otra manera. Además, algunos estados tienen disposiciones que abordan el acoso si afecta el rendimiento escolar.

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