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La suplantación de identidad está de moda

Publicado 04/03/2021

El delito de suplantación de identidad siempre ha sido muy habitual en nuestra sociedad sin embargo, con la aparición y expansión de internet los casos se han multiplicado.

La suplantación de identidad es aquella acción por la que una persona se hace pasar por otra para llevar a cabo actividades ilícitas.

La suplantación de identidad es cada vez más habitual en las redes sociales, en las que una persona se hace con fotografías y datos de otra, creando perfiles en su nombre, para cometer delitos.

Si se crea un perfil falso suplantando la identidad de una persona y en este caso sí se utilizan datos personales de la persona suplantada, como la fotografía, se estaría vulnerando el derecho a la propia imagen de una persona, que recoge el artículo 18 de la Constitución Española. Además, en este caso, se produce una usurpación de la identidad de una persona y podría ser penado por la ley según el artículo 401 del código penal.

Si alguien accede al perfil de un usuario y se hace pasar por él, claramente se está infringiendo la ley y es denunciable, ya que se traspasa la barrera de la privacidad personal. Además, el suplantador está cometiendo un delito al haber tenido que utilizar alguna práctica no lícita para acceder a dicho servicio personal, ya que está cometiendo un delito de lesión de privacidad, es decir, una forma de revelación de secretos, contemplado en el artículo 197 del Código Penal como “Hackering”. Suele ser normal que para acceder a estos perfiles el usurpador haya dañado algún sistema informático o robado contraseñas, lo que se considera un delito de daños a redes, soportes o sistemas informáticos, recogido en el artículo 264 del Código Penal.

¿Cómo denunciar una suplantación de identidad? La mayoría de servicios, en su sección de soporte ponen a disposición mecanismos de denuncia para este tipo de acciones delictivas.

Cuando se tenga certeza de una suplantación de identidad, es aconsejable realizar capturas de pantalla donde se pueda ver la suplantación, imprimir estas imágenes y levantar acta notarial ante un perito forense para que se tenga conocimiento de ello de manera feaciente. No obstante, se debe acudir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para interponer una denuncia.

Las medidas preventivas para evitar una posible suplantación de identidad, se pueden resumir en los siguientes puntos:

1.- Usar contraseñas robustas.

2.- No responder a correos electrónicos de remitentes desconocidos con información privada.

3.- En los perfiles de redes sociales y mensajería instantánea, comprobar muy bien quién es un contacto antes de añadirlo.

4.- Cuidado con las redes WiFi a las que se conecta.   

5.- No compartir fotos ni vídeos en los que existan situaciones comprometidas.

6.- Asegurarse antes de facilitar información privada en un sitio web que la información viaja cifrada.

7.- Leer la política de privacidad y las condiciones del servicio antes de usarlo.

A menudo la persona que suplanta la identidad conoce a la víctima o ha coincidido con ella en el pasado, de manera que no ha sido difícil reunir los datos personales necesarios para crear una apariencia cercana a la verdad. Suplantar únicamente el nombre de una persona, si no lleva también la publicación de alguna imagen, no se considera delito.

Los fines por los que se realiza la suplantación de identidad pueden ser:

  • Cometer otro delito.
  • Contratar servicios de telefonía.
  • Obtener una hipoteca o un crédito.
  • Realizar compras tanto en tiendas físicas como a través de tiendas online, etc.

Falsedad, estafa o delitos contra la imagen, como injurias y calumnias, son los delitos más comunes a la hora de que un hacker suplante tu identidad. Y el modus operandi de estos suele variar dependiendo la temática de los ataques.

Debido a la facilidad con la que puede crearse un perfil en una red social (con un correo electrónico simplemente), los casos de suplantación de identidad se han multiplicado. Un persona puede usar fotografías de otra persona sin su consentimiento expreso y crear un perfil en Twitter, Facebook o cualquier otra red, incluso utilizando también su nombre. Y utilizará esta cuenta para insultar o acosar a terceras personas y hasta para conseguir datos personales y bancarios de otros usuarios con los cuales continuar cometiendo otras ilegalidades.

La suplantación de identidad es un delito. Ya lo hemos anticipado en algunos de los puntos anteriores, pero la suplantación de identidad es un delito tipificado en el Código Penal, por lo que ante la sospecha de ser víctimas del mismo, debemos denunciarlo. Dependiendo de la gravedad de caso, la sanción o la pena por suplantación de identidad será más o menos alta.

¿Cómo denunciar el robo de identidad?

Si nos damos cuenta de que ha sido suplantada nuestra identidad debemos, ante todo, mantener la calma. Y, por supuesto, denunciar los hechos ante la Guardia Civil o la Policía Nacional.

Si la suplantación de identidad se ha producido en Internet: Realizar capturas de pantalla de todo ello lo antes posible,

En caso de que hayan usado tus datos para realizar compras fraudulentas:

Anular la tarjeta de manera inmediata, realizar la denuncia, y acudir con esa denuncia a la entidad bancaria para solicitar la devolución del importe defraudado.

Hasta la fecha no existe en España ninguna ley concreta que regule la suplantación de la identidad digital, por lo que debemos recurrir al Código Penal para proteger, de forma más o menos eficaz, a las victimas de estos abusos.

En los casos en que el delincuente adopta la identidad de otra personal para falsificar tarjetas de crédito, podría estar incurriendo en delitos de fraude y estafa, mientras que el acceso ilícito a perfiles personales a través el robo de contraseñas se considera un delito de descubrimiento y revelación de secretos. A este se puede añadir otro delito de perjuicios a soportes, redes o sistemas informáticos.

Las penas que se establecen para este delito son muy variadas en función de las circunstancias de los hechos.

Por ejemplo, no es lo mismo el uso de una fotografía de otra persona sin su consentimiento que es un delito de vulneración del derecho a la propia imagen (reconocido en el artículo 18 de la Constitución) para el que se prevén penas de hasta tres años de cárcel que revelar secretos empresariales castigados con incluso 4 años de prisión.

 

MODELO DE DENUNCIA DE USURPACION DE IDENTIDAD

 

 

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