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El correo electrónico como medio de prueba en el proceso penal.

Publicado 24/12/2018

El correo electrónico se ha convertido en una herramienta diaria internacional de uso profesional y personal. Existen muchos procedimientos judiciales en los que se aportan este tipo de mensajes como prueba, y muchas veces es difícil dilucidar su veracidad y validez.

1.  Carga de la prueba

La admisión o aceptación del correo electrónico como medio probatorio en el marco de un procedimiento judicial penal está supeditada a la crítica del juzgador, tal y como establece el art. 726 LECrim.

Si una parte aporta como prueba la transcripción de unos mensajes de correo electrónico y la contraparte no se opone, el juez los admitirá como prueba válida. Sin embargo, es perfectamente posible que la contraparte realice alegaciones para impugnar su veracidad y autenticidad, dada la fácil manipulación que tiene este tipo de prueba. Quien haya aportado la prueba será el responsable de probar la autenticidad del documento, su integridad y la inalterabilidad de los datos originales. Así, el art. 230.2 LOPJ establece que los documentos "gozarán de la validez y eficacia de un documento original siempre que quede garantizada su autenticidad,  integridad y el cumplimiento de los requisitos exigidos por las leyes procesales".

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